Cuando el poeta vive demasiado apesta
No se haya la hora de su muerte
De tallar su inmortalidad en el concreto
Pues a mármol jamás tendría acceso
Puedes ser llamado el pintor-poeta
Un sinvergüenza que retrata por lujuria,
Un insolente sentado al final con el resto de los vagos...
Desde allí trama sus más funestas ideas
¿Quien soy yo? Dime, puta encantadora
en ti confío hasta la mas estúpida plegaría,
te haría un croquis de mi vida
pero de seguro se nos gasta la pluma
Vivir del hambre, cansa
De la sombría soledad que
causa arrepentimiento
De un par de latas casi vencidas
De un pésimo tabaco
Es verdad, de esa forma todo cansa
Vivir al desnudo
Como si la luz del día no importara
Pasearse como bestia
Pelear consigo mismo
Considera eso, como el inicio de la muerte
Busqué el pretexto perfecto para ser inmortal
He incluso lo imagino
Como si ese fuera del todo un punto final
Del todo una retórica viva...
¡ Repito ¡
el poeta que extiende sus años
por necesidad pide el retiro.
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