Era una tarde friolenta; una de esas tardes que huelen a flores mojadas
tu estornudo revotó en mi cara por última vez..
la tristeza embargó los techos y las palomas hicierón la gran fiesta
como un hijo abrazaste mis lagrimas
me miraste con rostro compasivo pidiendome ayuda
te fuiste dejando un fantasmal maullido en la escalera
las noches se hicierón más solitarias sin tu presencia
el trozo de lana roja quedó abandonada sobre la caja de tierra
te fuiste con los honores e un gato divino
joven e inmortal, llenaste mis sueños
maullando así en el limbo de los gatos risueños
al cielo de los inocentes, has partido amigo mio
te recordaré en vida y en cada llanto
en las solitarias contemplaciones de la luna
en los aburrimientos de la tarde
hasta el patio he llegado con tu cuerpo escarchado
tus viceras friolentas y la mirada perdida
finalmente te has ido, entre árboles he insectos
nadando en un mar de leche, masticando ratones frescos...
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