¿Cuantas tazas de café saborearán mi labios secos antes de morir?
¿En que fúnestas sinfonías nos acordaremos del querido?
no existe la divina frase sin buen término...
me declaro sordo de toda frase estúpida.
En mi la razón no exíste, mas que la delicia máldita de la ilógica
un pendenciero vendrá y me agitará hasta robarme todo lo que poseo
el alma, las monedas, los llantos, las fotos rotas y un llavero artesanal
Siendo las cuatro en punto cojo un martillo y me reviento un dedo
grito innumerables barbaridades hasta sanar el dolor
¡Como la vida misma en cuestión!
después de vociferar las mas grandes maldiciones todo dolor pasa!
Me hago invisible para no sentir, pero no funciona
los fantasmas te agarran desde atrás
no tienes escapatoria, mas que gritar y pedir auxilio
Pero yo recomiendo desde mi tumba conmemorativa;alza las manos al cielo con la intención de tocarlo...
llega hasta arriba y devuelvele una sonrisa a la desgracia...
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