Cuando me beses, bésame de veras.
No finjas que me besas al besarme.
Estámpame tus labios, que engañarme
no tiene ni sentido ni fronteras.
No importa que al besarme no me quieras.
Tus labios nunca van a lastimarme.
Lastiman más tus ojos al mirarme
y aún así te invito a que me hieras.
Pero eso de ponerme la mejilla
y hacer como que vas a darme un beso
y sólo yo te bese ¡Vaya chiste!
Prefiero que me leas la cartilla.
Me gusta el chocolate; pero espeso
igual que a los canarios el alpiste.
Heriberto Bravo Bravo SS.CC
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